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Paja limpia y agua fresca. Cuento oriental

Hoy me salgo un poco de lo habitual y os traigo un cuento oriental de los que tienes moraleja. Muchos ya la conoceréis, a mí me gusta mucho, lo suelo contar a amigos y conocidos cuando tengo ocasión, esta versión de la historia se la escuché por primera vez a Fernando Botella.
La leyenda se remonta a hace muchos, muchos años en la época medieval, en una aldea de oriente.

En aquella época se vivía de la tierra, del trabajo duro del campo. Tener un caballo era una gran riqueza pues te permitía cultivar mayores extensiones de campo y con mayor rapidez, lo que significaba mayores cultivos y en definitiva más alimento. A mayor cantidad de caballos mayor posibilidad de tener más grano.

En esta aldea medieval vivía una humilde familia que tenía un caballo negro, era un caballo salvaje que llevaba muchísimos años con la familia.

La familia lo amaba, el caballo había trabajado muchísimo por la familia. La familia le alimentaba y él a cambio trabajaba con ellos en las labores del campo. El caballo era libre de ir y venir, no estaba encerrado, a veces se iba pero al poco tiempo volvía. La familia siempre le dejaba paja limpia y agua fresca.

Todos los aldeanos comentaban: gran suerte habéis tenido con este caballo, ellos siempre contestaban “buena suerte o mala suerte quien sabe”.

Una mañana muy de madrugada cuando se levantaron, el caballo había fallecido. Se pusieron muy tristes, lloraron durante días. Y la gente de la aldea fue a verles y decirles que mala suerte habéis tenido y ellos con lágrimas en los ojos decían buena suerte o mala suerte quien sabe, pero ellos seguían poniendo paja limpia y agua fresca.

Al poco tiempo, una mañana cuando se despertaron y fueron al granero encontraron a un caballo joven, precioso, era un caballo salvaje que al ver el granero abierto entró a comer la paja limpia y a beber el agua fresca.

Y el caballo se sintió tan cómodo allí, podía entrar y salir cuando quisiese disponía de agua fresca y paja limpia cada día, que decidió quedarse a vivir con la familia y ayudarles a cultivar la tierra.

Y la gente de la aldea fue a decirles que buena suerte habéis tenido, a lo que la familia respondió buena suerte o mala suerte quien sabe, ahora estaban contentos pero la respuesta fue la misma.

El caballo llevaba ya meses allí pero una mañana no estaba, no se preocuparon y siguieron poniendo agua fresca y paja limpia. Cuando ya había pasado 15 días comenzaron a preocuparse y la gente del pueblo volvió a decirles que mala suerte, a lo que ellos volvieron a responder buena suerte o mala suerte quien sabe.

El caballo había vuelto a las montañas a llamar a su manada de caballos para que bajasen todos a comer paja limpia y beber agua fresca.

Todos los caballos comenzaron a vivir allí, estaban felices podían comer, entrar y salir cuando querían.

¿Sabes que dijo la gente del pueblo? ¿Y sabes que les contestaron?

La familia tenía un hijo que ayudaba al padre en las tareas del campo y se encargaba de domar y adiestrar a los caballos en las tareas del campo. Un día mientras domaba un caballo se calló rompiéndose piernas y brazos.

La gente del pueblo que fue a visitarles les dijo qué mala suerte habéis tenido a lo que la familia contesto buena suerte o mala suerte quien sabe.

Al poco tiempo se declaró una guerra entre reinos vecinos, el ejército real pasó reclutando a todos los jóvenes con edad suficiente para luchar. Al llegar a la casa de la familia vieron que el hijo estaba tullido y no podía ir a la guerra, todos los demás jóvenes de la aldea fueron reclutados.

La mayoría murieron o quedaron mal heridos. La gente de la aldea volvió a decir que buena suerte habéis tenido vuestro hijo no ha ido a la guerra, ellos respondieron buena suerte o mala suerte. Y así la historia podría seguir infinitamente.

Fin

Yo extraigo varias moralejas de este cuento.

  • Los acontecimientos que nos pasan, no son bueno o malos en sí. Simplemente no podemos valorarlas desde el momento presente, es con el paso del tiempo cuando toman sentido.
  • La suerte la construyes tú.
  • Y esta es para mí la principal moraleja: con independencia de las circunstancias, tienes que poner todos los días paja fresca y agua limpia.

¿Estás gestionando tu vida para tener suerte?

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2 comentarios “Paja limpia y agua fresca. Cuento oriental

  1. Juan says:

    Gran historia la leo una y otra vez y siempre me viene A la mente la imagen de cuando me la contaste por primera vez allí en tu casa la imagen de la parcela, el peral, el olor a campo buenos recuerdos ………. a día de hoy todavía sigo dejando paja limpia y agua fresca quiza llegue esa oportunidad, quizá algún día la gente del pueblo me diga qué suerte has tenido y yo sabes que les diré?………quién sabe………..

    1. Jose says:

      Hola amigo, que sorpresa ver tu comentario.
      Persistir y trabajar con empeño es la mejor forma de atraer a la suerte.
      Un abrazo, nos vemos pronto

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